Pobre niña. Hoy la volví a ver. Caminaba arrastrando los pies de nuevo, pero esta vez lloraba. El otro día la pregunté ¿Qué tal? y me contestó:
¡Bien! Muy bien, bueno de vez en cuando alguna lagrimilla, pero todo bien
Eso no es estar bien, la dije. Y ella continúo:
No, no, de verdad. Estoy mejor que nunca, pero bueno sufro un poquillo...
Me acuerdo cuando a veces con una sonrisa en los labios decía que era discapacitada emocional. Lo vio en una serie, la hizo gracia y lo tenía siempre en los labios, como chiste, como excusa... No conozco a ningún discapacitado emocional, ni creo que se pueda decir tan a la ligera, pero ella se justificaba así. Ahora empiezo a pensar que es cierto. Por la manera que tiene de volver su cuerpo rígido si la abrazo. Por la forma en que rechaza un beso si es con cariño o como, al contrario, se aferra a él con pasión si observa desinterés en la persona que lo recibe...
No sabe diferenciar entre la atracción sexual y el amor. No sabe que es el amor, pero el amor en su sentido mas amplio. ¿Amor de hermanos? ¿Amor de amigos? ¿Amor de padre? Todo es lo mismo, todo va al mismo saco que ata con un nudo y tira por la ventana. Porque ella busca el amor de calle, el interesado, el que tiene fecha de caducidad. Pero es tan intenso y emocionante... y deja muchas heridas. Una detrás de otra. Funciona por impulsos pero después de todo tiene cabeza y ésta le lleva por la calle de la amargura.
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